El gran yunque que levita en mis vértebras,
un asco que excita la burla a mi piedad.
Pues soy de la piedra,
un punto variante.
Una pluma que cae para siempre
sobre el corral de perros blancos.
Brotan las oraciones,
desde una alcantarilla citadina,
diciéndome leyendas rebuscadas
del profundo psicológico.
Me caigo, golpeaste mi esperanza
pero tengo ya un ala
que dice de mi alma
un recuerdo enojado
Plegarias en una curva,
hacia el secreto irresoluto
de padres de padres de padres
que de la oscuridad
hablan y callan
Rezemos.
sábado, 14 de febrero de 2009
ROJO
Demasiado rojo,
y mi mente nublada patea mi corazón
Demasiado rojo,
la piel del veneno rozando mis piernas
El rojo que arde,
no quema. moja. el espejo y sus palabras
rebotan mi conciencia, nos llaman al fuego.
Rojo aire y la sensualidad desmedida
tornándome acre.
El rojo de Dios, la ira , el instante,
mi espalda es mi cara que vomita pinceles
manchando el suelo en dónde se sostienen
mis luchas de risas.
Rojo rugido, adentro sus patas, sus garras, me trepan
buscándome el extrañar del latido
que arde y libera también
y mi mente nublada patea mi corazón
Demasiado rojo,
la piel del veneno rozando mis piernas
El rojo que arde,
no quema. moja. el espejo y sus palabras
rebotan mi conciencia, nos llaman al fuego.
Rojo aire y la sensualidad desmedida
tornándome acre.
El rojo de Dios, la ira , el instante,
mi espalda es mi cara que vomita pinceles
manchando el suelo en dónde se sostienen
mis luchas de risas.
Rojo rugido, adentro sus patas, sus garras, me trepan
buscándome el extrañar del latido
que arde y libera también
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