El gran yunque que levita en mis vértebras,
un asco que excita la burla a mi piedad.
Pues soy de la piedra,
un punto variante.
Una pluma que cae para siempre
sobre el corral de perros blancos.
Brotan las oraciones,
desde una alcantarilla citadina,
diciéndome leyendas rebuscadas
del profundo psicológico.
Me caigo, golpeaste mi esperanza
pero tengo ya un ala
que dice de mi alma
un recuerdo enojado
Plegarias en una curva,
hacia el secreto irresoluto
de padres de padres de padres
que de la oscuridad
hablan y callan
Rezemos.
sábado, 14 de febrero de 2009
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